Ladrón de Caballos
Ignacio Sanz
La muerte de la abuela decide a los padres de la niña protagonista del relato a mandarla a pasar el verano con el abuelo que se encuentra sólo y triste ante la pérdida de su mujer. La huerta y la pequeña granja que cultiva el anciano resultan muy eficaces para entretener a la pequeña, aunque ella disfruta, sobre todo, hablando con su abuelo mientras le cuenta sueños y proyectos...
La muerte de la abuela decide a los padres de la niña protagonista del relato a mandarla a pasar el verano con el abuelo que se encuentra sólo y triste ante la pérdida de su mujer. La huerta y la pequeña granja que cultiva el anciano resultan muy eficaces para entretener a la pequeña, aunque ella disfruta, sobre todo, hablando con su abuelo mientras le cuenta sueños y proyectos que piensa poner en práctica aprovechando su reciente jubilación. Antiguo jefe de cocina de un hotel, disfruta al preparar a su nieta platos sanos y sabrosos, a la vez que le enseña a descubrir los secretos del arte culinario. Por las mañanas lleva a la niña a ver amanecer montados en un bonito caballo negro con el que el abuelo cumple sus ilusiones infantiles. Ansiaba desde niño con vivir azarosas aventuras como ladrón de caballos. La obra narra en tono poético la tierna relación que se desarrolla entre los dos coprotagonistas y cómo la fantasía del abuelo estimula la falta de imaginación de una niña poco habituada a salirse de la estricta realidad. Las descripciones ambientales de carácter rural tienen un delicado tono expresivo y el desenlace enseña a aceptar la muerte con pena ante la pérdida del ser querido. El mensaje final pone de relieve cómo sirve de consuelo el recuerdo de los buenos sentimientos que surgen cuando el afecto y la comprensión predominan en las relaciones familiares entre las distintas generaciones.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa