Las Mentiras del Silencio
David Park
Los capítulos tratan de forma independiente historias de hombres maduros, cansados, que intentan protegerse de las dificultades. El lector ha de componer todas esas piezas para entender lo que en ella subyace: una Comisión que intenta esclarecer la verdad sobre sucesos traumáticos de Irlanda del Norte y, a la vez, quiere tapar un escándalo, pues el Ministro de Infancia y Cultur...
Los capítulos tratan de forma independiente historias de hombres maduros, cansados, que intentan protegerse de las dificultades. El lector ha de componer todas esas piezas para entender lo que en ella subyace: una Comisión que intenta esclarecer la verdad sobre sucesos traumáticos de Irlanda del Norte y, a la vez, quiere tapar un escándalo, pues el Ministro de Infancia y Cultura ha aprobado el asesinato de un chaval irlandés que era un pequeño delincuente y la policía hacía la vista gorda si les pasaba información, cuyo cadáver reclaman su madre y su hermana, como último acto de justicia y compensación.
Las historias son sombrías, lúgubres, aunque en algunas de ellas haya personas que ayudan a los demás y trabajan por ellos, como un Ministro y un hombre que lleva una furgoneta cargada de bienes a un orfanato. Estos hombres han llegado al final de sus vidas con muchos asuntos pendientes, tanto con la Comisión de la verdad como en su propia familia: tienen un pasado del que se arrepienten o del que no están satisfechos, y comprueban la dificultad de ayudar a chicos que están sin padre, o en la miseria, o ambas cosas. El estilo es distante: el escritor adopta un tono de relator lleno de gravedad y de distancia emocional, aunque lo que narra está lleno de desilusiones y desesperanza. Unos hombres acabados, en lo físico y en lo profesional, en lo psíquico y en lo familiar, por haberse comportado como cobardes y rastreros.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa