Lo Siento Mucho
Nuno Lobo Antunes
El autor (Lisboa, 1952), neurólogo, considera un privilegio el haber podido conocer, a través de su profesión, al ser humano en todo su esplendor, aunque esté enfermo o haya sido maltratado o víctima de graves abusos. De su experiencia con niños enfermos terminales extrae unas certeras reflexiones acerca del prestigio humano y social que tenían los médicos y lamenta que ahora s...
El autor (Lisboa, 1952), neurólogo, considera un privilegio el haber podido conocer, a través de su profesión, al ser humano en todo su esplendor, aunque esté enfermo o haya sido maltratado o víctima de graves abusos. De su experiencia con niños enfermos terminales extrae unas certeras reflexiones acerca del prestigio humano y social que tenían los médicos y lamenta que ahora su figura se desdibuje en medio de la burocracia de los hospitales. De su experiencia con casos oncológicos y de maltrato y abuso infantil concluye que la vida merece la pena vivirla cuando se ama y se es amado. El estilo es poético y está cargado de humanidad, especialmente en las cartas escritas a los niños tras su fallecimiento, en las que se trasluce la huella que cada uno le ha dejado. El autor anima a ver siempre al ser humano que hay detrás del dolor. Sin embargo, relata la Navidad como un cuento y trata la homosexualidad con una etiología exclusivamente genética, sin contemplar el aspecto educacional o de decisión personal. Trata muy bien el tema del aborto, haciendo una clara defensa de la vida. y considera que, si detrás de la enfermedad hay que ver siempre al enfermo, también detrás del dolor se suele ver a mujeres excepcionales: enfermeras, madres, que en un segundo plano confortan y ayudan al ser humano.
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