Sonata de Otoño / Sonata de Invierno
Ramón Del Valle-Inclán
El libro recoge la Sonata de otoño y la de invierno que, junto a la de primavera y verano forman, lo que también se llama las Memorias del Marqués de Bradomín, son relatos novelescos de la vida de su protagonista. Cada una narra una aventura amorosa de este tipo donjuanesco, que se define a sí mismo como "feo, católico y sentimental". Es ésta la obra más valiosa y representativ...
El libro recoge la Sonata de otoño y la de invierno que, junto a la de primavera y verano forman, lo que también se llama las Memorias del Marqués de Bradomín, son relatos novelescos de la vida de su protagonista. Cada una narra una aventura amorosa de este tipo donjuanesco, que se define a sí mismo como "feo, católico y sentimental". Es ésta la obra más valiosa y representativa del primer estilo modernista del autor (1866-1936). Su estética decadente, herencia de la escuela postromántica francesa reelaborada, recrea un ambiente estilizado de distante y exquisita belleza, en la que lo sensual y lo psicológico se corresponden. Bradomín es un personaje refinado que huye de la vulgaridad -como buen modernista con artificiosidad y aristocrático orgullo. Cada sonata evoca de manera poético-sentimental su estado de ánimo, que concuerda con una estación del año. La técnica cinematográfica da a las cosas movimientos y gestos de extraordinario valor plástico. Adjetivos de contenido religioso, piadoso o litúrgico se emplean para dar irónica solemnidad a escenas muy diversas. Junto al clima nostálgico y de sensibilidad exacerbada y sensual aparece una mezcla grotesca de religiosidad y paganismo. Se presenta una visión ridícula y sensiblera del cristianismo; los adjetivos "piadosa", "santa" y "buena" se unen siempre a "triste" y "desgraciada".
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