«En suma, Homero mendigaba; Virgilio y Horacio adulaban; Villon atracaba; el Aretino se las sabía todas... Bajo Luis XIV se buscaban pensiones. ¡Cuántos parásitos bajo Luis XV! Balzac se arruina en hábiles bancarrotas. Lamartine pide. Verlaine vive de trampas y limosnas. Muchísimos trabajan en oficinas. Copistas, redactores, o sea, subordinados, en Defensa, Justicia, en Asuntos...
«En suma, Homero mendigaba; Virgilio y Horacio adulaban; Villon atracaba; el Aretino se las sabía todas... Bajo Luis XIV se buscaban pensiones. ¡Cuántos parásitos bajo Luis XV! Balzac se arruina en hábiles bancarrotas. Lamartine pide. Verlaine vive de trampas y limosnas. Muchísimos trabajan en oficinas. Copistas, redactores, o sea, subordinados, en Defensa, Justicia, en Asuntos Religiosos, en el Ayuntamiento; en muchísimos despachos hay un autor...». Este párrafo es de un artículo de Valéry sobre Mallarmé. Yo me veo entre esos subordinados que trabajan en oficinas. Un funcionario de Justicia al que a diario le cuentan historias. Y así me ven muchos. Por eso me dicen: «¿Por qué no escribes algo con esas novelas que te encuentras todos los días?». Tras finalizar el diario de 2023 me propuse escribir sobre esas vidas y horas de mi negociado, sobre los desheredados y excluidos, los actores de la justicia penal. En poco tiempo, vi que había escrito demasiado. Letras y párrafos cuyo más notorio atributo no es la complejidad. Pero, parafraseando a Borges, diré que la edad me ha enseñado cierta resignación, que no sé si es lo mismo que ser menos exigente. Así que he decidido dar estos escritos a la mirada general: crónicas de sucesos, días y noches de un jurista. Y también los viajes y cuentos, la vuelta a esos chasquidos egotistas del diario, recuerdos, quincallería verbal. A. F. «Un escritor de la estirpe de aquellos que, como Kafka o Joyce, hicieron de su ciudad el personaje principal de su escritura y a ellos mismos sus protagonistas. Un flâneur, en fin, a la vieja usanza baudeleriana, al estilo de Walter Benjamin o Robert Walser, pero actualizado por su circunstancia». Julio Llamazares «Avelino Fierro ha creado un género personal -con mucho de autores como Álvaro Cunqueiro (aunque sin gusto por lo fantástico) y, sobre todo, de Josep Pla- que vuelve reconocible e inconfundible todo lo que escribe». José Luis García Martín «El suyo es un libro para leer cada noche, echando la mano hacia la mesita y diciéndose "a ver qué alegría me da hoy el señor fiscal". Una excursión por los montes leoneses bien regados en primavera, un poema de Milosz, una visita a Cracovia. Algo de la sutil mirada infantil se le ha quedado en los ojos a este escritor y fiscal. También dibujante. Las viñetas que ha incluido delatan al observador riguroso. Buen dato para un fiscal». Félix de Azúa, sobre Una habitación en Europa «Reconozco que soy un devoto de este tipo de libros. Me entretienen muchísimo. Más cuando a la confidencia se une la lucidez». Álvaro Valverde, sobre Una habitación en Europa «Si Montaigne dijo aquello de "yo soy la materia de mi libro", Avelino Fierro podría decir: "Yo sólo soy lo que he leído, las músicas que oigo, la pintura que veo, los lugares a los que viajo". Avelino Fierro es un escritor cristalino, se le ve el fondo como la superficie. La travesía por sus diarios es apacible». Andrés Trapiello, sobre La vida a medias «Naturalidad. Tarareo. Palabras que nos introducen en la sustancia de esta escritura, su tono suelto y sabiamente descosido, su amenidad, ese brío nervioso y algo ensimismado con que las palabras hacen balance del tiempo». Jordi Doce, sobre Estatuas de sal «Tenemos la impresión de que leyendo esta cuidada y precisa prosa resuena también la música -"viene en mi ayuda la música", confiesa el autor- de Tomás Luis de Victoria, Händel, Mahler; Bach le propicia el siguiente comentario: "... ese miedo a la plenitud, de haber estado cerca de una forma de Verdad. Ese escapar del mundo por medio del arte"». Fernando Valls, sobre Calendario. «Tengo debilidad por esta prosa aquilatada y a la par fluida... esa espontaneidad tan difícil de proteger en la escritura». Fermín Herrero, sobre Días sin rostro Avelino Fierro (Chozas de Arriba, León, 1956) es fiscal, labor que compagina con la de narrador y diarista. Ha colaborado en las revistas Clarín, Suroeste y Sibila. Es autor, en el campo literario, de los dietarios Una habitación en Europa, 2010-2012 (2014), Ciudad de sombra, 2013-2014 (2015), La vida a medias, 2015-2016 (2017), Contra tiempo, 2017-2018 (2019) y Días sin rostro, 2020-2021 (2023), además del epistolario Estatuas de sal (2020), los textos reunidos en Calendario (2021) y el ensayo La belleza del caminar (2023).
¡RECUERDA! ¡Un año más te traemos la agenda preferida de las brujas y paganos! Vendida año tras año desde 1998, todos los años se han vendido más de 60 000 ejemplares. Perfecta para las brujas y magos muy ajetreados. Ilustrada por la galardonada Jennifer Hewitson, incluye recetas, rituales, meditaciones, información astrológica Ofrece información sobre las fases lunares y las f...
Melancolía de los confines. Norte es una obra de Mathias Enard (Niort, 1972) en la que el autor camina por las calles de Berlín tras visitar a una amiga enferma y a partir de ahí evoca multitud de recuerdos y deja volar un monólogo interior que navega de un lugar a otro, de personaje en personaje y de suceso en suceso. La prosa exquisita del autor se explaya en este paseo noctu...
Viajeras bostonianas es la edición en español del diario personal de la pintora estadounidense Anna Parker Dixwell; un fascinante testimonio de los viajes que ella, junto con unas amigas, también reconocidas artistas, realizó por la España de finales del siglo XIX. Con una mirada aguda, sensible y sorprendentemente moderna, Dixwell refleja las impresiones de estas mujeres crea...
En mayo de 1969 el neoyorquino John J. Healey aterriza en Málaga para pasar unos meses a las afueras de Churriana. Tiene, en ese momento, diecinueve años. Allí descubre un mundo de expatriados literatos, entre ellos Gerald Brenan, que le invita a instalarse en su biblioteca a leer la primera edición de Ulises de James Joyce. En esta especie de universidad internacional y bohemi...
¿No cumplen los libros de viajes el cometido propio de la literatura? Si leer consiste, como se dice a menudo, en viajar de otra manera, el cronista que explora el mundo y lo captura en una red de palabras, el aventurero que transita caminos ignotos y trenza oraciones imposibles es escritor con todas las de la ley. ¿Acaso no propician sus descripciones y sus metáforas una trave...
Un relat colpidor i honest per a tothom que alguna vegada sha preguntat qui va ser realment el seu pare.Quan els pares de Matthew Tree van morir, mentre buidava el seu pis de Londres, lautor va trobar els diaris de joventut del pare. Durant anys no va gosar obrir-los. El pes duna relació difícil, plena de silencis, crítiques i frustracions, era massa gran. Fins que un dia ho va...
«Un dietario es una forma elaborada de mentira, pues pretende hacer pasar por confesión o testimonio lo que no deja de ser un relato deliberado que el autor, más o menos consciente, hace de sí mismo», escribe Sergi Bellver con la lucidez y la honestidad que vertebran sus diarios, un proyecto tan singular como la radical vida nómada que el narrador catalán lleva desde 2012. Entr...
Sin duda alguna, Juan Larrea (1895-1980) es unos de los poetas más singulares, más influyentes y más esquivos -y por lo tanto también uno de los más enigmáticos o misteriosos- de la primera Vanguardia española. De ahí el interés de este epistolario entre Larrea y el hispanista inglés Robert Gurney, autor de un libro sobre el poeta publicado finalmente en 1985. Interés, por cie...
Memorias de infancia del escritor y académico Camilo José Cela, cuya primera edición se publicó en 1959. Además de hacer una sucinta relación familiar, con antepasados y parientes esbozados breve pero acertadamente, narra aquí el novelista recuerdos de sus años infantiles, repartidos entre sus abuelos de Iria y los de Tuy. Esta "edición íntegra" contiene algunas variaciones res...
Encarnación Aragoneses (Elena Fortún) escribió cientos de cartas desde su exilio argentino (1939-1948). El destinatario es su hijo Luis, exiliado a su vez en Nueva York. Cartas que son el único recurso para mantener el lazo de unión de una familia separada de forma forzosa y con pocas esperanzas de volver a encontrarse. Desde Buenos Aires Encarna se preocupa y vela por su hijo,...
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Las Arenas (Getxo)
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Neblí
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Universitaria
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https://www.troa.es/libro/vidas-de-jurista_16108791610879Vidas de Jurista«En suma, Homero mendigaba; Virgilio y Horacio adulaban; Villon atracaba; el Aretino se las sabía todas... Bajo Luis XIV se buscaban pensiones. ¡Cuántos parásitos bajo Luis XV! Balzac se arruina en hábiles bancarrotas. Lamartine pide. Verlaine vive de trampas y limosnas. Muchísimos trabajan en oficinas. Copistas, redactores, o sea, subordinados, en Defensa, Justicia, en Asuntos Religiosos, en el Ayuntamiento; en muchísimos despachos hay un autor...». Este párrafo es de un artículo de Valéry sobre Mallarmé. Yo me veo entre esos subordinados que trabajan en oficinas. Un funcionario de Justicia al que a diario le cuentan historias. Y así me ven muchos. Por eso me dicen: «¿Por qué no escribes algo con esas novelas que te encuentras todos los días?». Tras finalizar el diario de 2023 me propuse escribir sobre esas vidas y horas de mi negociado, sobre los desheredados y excluidos, los actores de la justicia penal. En poco tiempo, vi que había escrito demasiado. Letras y párrafos cuyo más notorio atributo no es la complejidad. Pero, parafraseando a Borges, diré que la edad me ha enseñado cierta resignación, que no sé si es lo mismo que ser menos exigente. Así que he decidido dar estos escritos a la mirada general: crónicas de sucesos, días y noches de un jurista. Y también los viajes y cuentos, la vuelta a esos chasquidos egotistas del diario, recuerdos, quincallería verbal. A. F. «Un escritor de la estirpe de aquellos que, como Kafka o Joyce, hicieron de su ciudad el personaje principal de su escritura y a ellos mismos sus protagonistas. Un flâneur, en fin, a la vieja usanza baudeleriana, al estilo de Walter Benjamin o Robert Walser, pero actualizado por su circunstancia». Julio Llamazares «Avelino Fierro ha creado un género personal -con mucho de autores como Álvaro Cunqueiro (aunque sin gusto por lo fantástico) y, sobre todo, de Josep Pla- que vuelve reconocible e inconfundible todo lo que escribe». José Luis García Martín «El suyo es un libro para leer cada noche, echando la mano hacia la mesita y diciéndose "a ver qué alegría me da hoy el señor fiscal". Una excursión por los montes leoneses bien regados en primavera, un poema de Milosz, una visita a Cracovia. Algo de la sutil mirada infantil se le ha quedado en los ojos a este escritor y fiscal. También dibujante. Las viñetas que ha incluido delatan al observador riguroso. Buen dato para un fiscal». Félix de Azúa, sobre Una habitación en Europa «Reconozco que soy un devoto de este tipo de libros. Me entretienen muchísimo. Más cuando a la confidencia se une la lucidez». Álvaro Valverde, sobre Una habitación en Europa «Si Montaigne dijo aquello de "yo soy la materia de mi libro", Avelino Fierro podría decir: "Yo sólo soy lo que he leído, las músicas que oigo, la pintura que veo, los lugares a los que viajo". Avelino Fierro es un escritor cristalino, se le ve el fondo como la superficie. La travesía por sus diarios es apacible». Andrés Trapiello, sobre La vida a medias «Naturalidad. Tarareo. Palabras que nos introducen en la sustancia de esta escritura, su tono suelto y sabiamente descosido, su amenidad, ese brío nervioso y algo ensimismado con que las palabras hacen balance del tiempo». Jordi Doce, sobre Estatuas de sal «Tenemos la impresión de que leyendo esta cuidada y precisa prosa resuena también la música -"viene en mi ayuda la música", confiesa el autor- de Tomás Luis de Victoria, Händel, Mahler; Bach le propicia el siguiente comentario: "... ese miedo a la plenitud, de haber estado cerca de una forma de Verdad. Ese escapar del mundo por medio del arte"». Fernando Valls, sobre Calendario. «Tengo debilidad por esta prosa aquilatada y a la par fluida... esa espontaneidad tan difícil de proteger en la escritura». Fermín Herrero, sobre Días sin rostro Avelino Fierro (Chozas de Arriba, León, 1956) es fiscal, labor que compagina con la de narrador y diarista. Ha colaborado en las revistas Clarín, Suroeste y Sibila. Es autor, en el campo literario, de los dietarios Una habitación en Europa, 2010-2012 (2014), Ciudad de sombra, 2013-2014 (2015), La vida a medias, 2015-2016 (2017), Contra tiempo, 2017-2018 (2019) y Días sin rostro, 2020-2021 (2023), además del epistolario Estatuas de sal (2020), los textos reunidos en Calendario (2021) y el ensayo La belleza del caminar (2023). https://www.troa.es/imagenes/9791387/979138793981.webp18.9119.905.000.99InStockhttps://www.troa.es/imagenes/9791387/979138793981.webp1628047161966316205691624826162831016204121622673162988916171501612613
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