Kendall cursa su último año de secundaria en un pequeño instituto de una zona rural de Montana. Su vida sencilla y sus planes de futuro se ven interrumpidos por la misteriosa desaparición de dos alumnos de la escuela, uno de ellos su mejor amigo. Así arranca una historia de terror, cargada de suspense y mensajes de ultratumba en la que Kendall se verá envuelta, en su deseo de esclarecer este suceso. Escrita con claridad y fluidez, la primera mitad de la novela se centra en anticipar aspectos y proporcionar indicios de algún oscuro secreto del pasado del pueblo, y en concreto del aula y de un pupitre que parece maldito, donde se dibujan frases y se escuchan extrañas voces que piden ayuda. Hacia el final del relato, la autora consigue incrementar el horror hasta límites espeluznantes, a través principalmente de unos personajes que transmiten con realismo sus emociones y sentimientos de miedo irracional. El recurso de intercalar en la narración unos breves párrafos amenazantes de unos entes fantasmales que se denominan "nosotros", ayuda a mantener la sensación de angustia ante lo desconocido. Es un libro de lectura absorbente que combina misterio, terror sobrenatural y romance, con un final esclarecedor e inesperado.
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