Primer episodio de la serie protagonizada por el teniente Tromp Kramer y su colaborador, el sargento Zondi, de la Brigada Criminal de Sudáfrica. La novela, cuya acción transcurre en la década de los años setenta del siglo pasado, muestra el ambiente de la época en la que la discriminación racial situaba a los nativos en un nivel subordinado respecto a los blancos.
El teniente Kramer se encarga de investigar un doble crimen, del que fueron víctimas un oficial de policía local y la mujer de un guarda forestal, muertos por la explosión de una potente carga de dinamita. Por su condición de blancos, las autoridades temen que se trate de un atentado terrorista para subvertir el orden establecido. Las pesquisas se desarrollan en unos ingenios de caña de azúcar, donde predomina la mano de obra de zulúes y bantúes, hostiles a sus patronos aunque aparenten docilidad. El teniente Kramer, buen conocedor de la mentalidad y costumbres indígenas, maneja con habilidad los hilos de la trama y consigue la ayuda, tanto de los terratenientes como de sus desconfiados braceros. En lucha con la dureza del clima y la astucia del criminal que les opone máxima resistencia, Kramer y Zondi logran reunir las pruebas para identificar al culpable del doble crimen y acusarle de otros cometidos anteriormente que habían quedado impunes. La intriga se desarrolla dentro del peculiar ambiente costumbrista en el que intervienen, además, rasgos del animismo y magia de las razas de esa región del sur de África. Las obras de James Mc Clure (Johannesburgo 1939-Oxford 2006) alcanzaron gran éxito, dentro del género policiaco, en el mundo anglosajón, aunque fueron casi desconocidas en España. La descripción de varias escenas de contenido erótico empañan los valores literarios de un escritor que muestra en su narrativa notable calidad y fuerza expresiva.
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