Ensayo dedicado al análisis del significado y valor de la palabra, escrita o hablada, como medio de expresar ideas, sentimientos, afectos o razones que permiten a los seres humanos comunicarse con sus semejantes.
Pese a su procedencia académica, el autor se refiere al ejercicio de la palabra en términos y estilo divulgadores, aunque en determinados aspectos se adentra con escasa fortuna en un terreno para él desconocido, como es la Filosofía del Lenguaje. Considera, con acierto, que las palabras sirven para intercambiar pensamientos y experiencias que deberían ser rebatidas con mesura, equilibrio y respeto, sin caer en sectarismos o desprecio a las personas que nos rodean. Evita, sin embargo, definir con claridad cuáles son los criterios objetivos a tener en cuenta para alcanzar ese ánimo sereno que se presenta como indispensable para la convivencia pacífica. Se rechaza también el tono airado y la visión parcial de la realidad de ciertos sectores sociales a los que se acusa de impedir el libre uso de la libertad personal. Por otra parte, los argumentos, expuestos a modo de programa político, responden al deseo de promover una sociedad laicista, que prescinda de valores objetivos y permita a cada ciudadano elegir sus opciones personales en función de las circunstancias de cada momento.
Ángel Gabilondo, catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, asumió el cargo de Ministro de Educación del gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero en abril de 2009.
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