BAJO CIELO

BAJO CIELO

Ahorras un 5,0%

22,00 €

20,90 €

Ahorras un 5,0%

22,00

20,90

Alerta disponibilidad online
No Disponible El artículo se encuentra agotado para la venta online en este momento, pero puedes consultar si lo tenemos disponible en alguna de NUESTRAS LIBRERÍAS:

Ahorras un 5,0%

22,00 €

20,90 €

Es un retrato impresionista, pleno de afecto y mirada acerada sobre Madrid. Requiere leerlo poco a poco, porque no es una guía, sino un lamento porque Madrid va dejando de ser su ciudad, cercana, familiar y sencilla, y se está convirtiendo en la ciudad invisible, por las prisas y la falta de trato entre la gente. Equilibrar tradición y crecimiento es complejo, pero la personalidad de Madrid, convertida en personaje literario, consiste en aceptar a todos y que eso nos haga mejores.
El libro se organiza en tres partes, con capítulos breves. Se abre con “La ciudad que se pierde”, donde rememora su infancia y su juventud, las costumbres que generaban arraigo: la panadería de barrio o las mantequerías antiguas “antes de que el código de barras [de los modernos supermercados] nos hiciera ser uno más de la manada”. Barrios como Malasaña o locales como el Cok, donde aún se puede hablar. Referencias a Sabina, Manolo Tena, a Umbral y otros grandes de los ochenta.
En la segunda parte, “La ciudad que se estrena”, la ironía y la melancolía sustituyen a la alegría de vivir y al sentimiento de arraigo. A Madrid ha llegado la deshumanización: los pisos turísticos echan a la gente fuera y el turismo desbocado hace insufrible la ciudad. Hay más mascotas que niños. La gente no pasea, se desplaza haciendo footing o va embelesada en la pantalla del móvil, impermeables para los demás.
Y en la última, “La ciudad de los mil pueblos”, pareciera que Madrid, “hecha de todas las personas que vinieron a currar y cumplir sus sueños”, estuviera conformada por microcosmos con personalidad propia, desde barrios como El Retiro, La Puerta del Sol, La Latina; otros más periféricos como el Bernabeu, Prosperidad o La Conce; para alejarse hacia Tetuán, Carabanchel o Vallecas, hasta las “frías y lejanas” urbanizaciones de las afueras.
El lenguaje es barroco e impresionista, se descoyunta en asociaciones expresivas: “el campanario [de San Francisco el Grande] rugía para dejar a la ciudad sorda de fe”, o en expresiones castizas: “esta ciudad que no tiene mar, porque no quiere”. Se advierte que es un maestro de la columna periodística.

Los clientes que compraron este producto también compraron

Los clientes que compraron este producto también compraron

Política de privacidad

Hola! Hemos cambiado nuestra política de protección de datos para adecuarnos al nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), en vigor desde el pasado 25 de mayo de 2018. Para continuar siendo cliente y poder gestionar tus pedidos, necesitamos que des tu consentimiento a dicha nueva política.

Continuar