El placer asociado a los escalofríos musicales parece estar claramente localizado fisiológicamente. Es decir, que en tales casos el placer musical gira en torno a un particular efecto fisiológico, el escalofrío que recorre nuestra piel, siendo tal efecto parte integrante del placer experimentado. Una razón por la que el fenómeno del escalofrío musical es interesante desde el pu...
El placer asociado a los escalofríos musicales parece estar claramente localizado fisiológicamente. Es decir, que en tales casos el placer musical gira en torno a un particular efecto fisiológico, el escalofrío que recorre nuestra piel, siendo tal efecto parte integrante del placer experimentado. Una razón por la que el fenómeno del escalofrío musical es interesante desde el punto de vista filosófico es la siguiente: ¿cómo puede un simple hormigueo o un ligero temblor, es decir, una mera alteración corporal, ser relevante para la apreciación estética? Cierto número de filósofos del arte, el más famoso Nelson Goodman, nos han acostumbrado a ver como ridícula -gracias al carácter ridículo con que la han adornado- la idea de que se pueda atribuir un rol legítimo a las sensaciones en el análisis de la respuesta estética. ¿Para qué sirve una mera sensación, aunque sea agradable, en el ámbito del arte?, ¿qué nos dice, de qué nos da testimonio?, ¿nos informa de alguna cuestión de carácter artístico?, ¿arroja luz sobre alguna relación artística de ideas? Si la respuesta es no, entonces arrojémosla, si no a las llamas, sí al cubo de la basura de la teoría del gusto. Esta es el juicio à la Goodman dominante. Pero no es algo que yo comparta por completo, de ahí mi interés por los escalofríos musicales.
La música sabía lo que yo siento es la cuarta recopilación de ensayos sobre arte de Enrique Juncosa, uno de los comisarios de arte más activos de nuestro tiempo. El libro reúne más de treinta ensayos breves publicados durante los últimos quince años, periodo en el que ha trabajado como curador independiente. El foco predominante de su atención es el arte posterior al minimalism...
«Ya se ha dicho que el arte es hijo de su tiempo. Un arte así solo puede repetir artísticamente lo que ya satisface claramente la atmósfera de esa época. Este arte, que no alberga potencial alguno para el futuro, que, por lo tanto, solo es hijo de su tiempo y nunca se convertirá en la madre del futuro, es un arte castrado. Es efímero y muere moralmente en el momento en que camb...
Una mujer desvalija los almacenes de los museos madrileños tras la guerra civil. LLeva una tarjeta de visita con un título aristocrático que se ha inventado. Expolia tapices de seis metros, cientos de cuadros y todo tipo de bienes culturales. No es la única, también lo hacen los vigilantes del arte, monjas, anticuarios, directores de museos... Esta es una increíble historia rea...
En este trabajo sobre arte y naturaleza humana, Alva Noë, trata de contestar a las siguientes preguntas sobre el problema del arte: Qué es, cómo funciona, por qué importa y, especialmente, sobre la cuestión de la experiencia estética, qué es exactamente y porqué es un problema central para la teoría de la mente. El arte y la vida están enredados, ya sea a la hora de bailar, esc...
Un texto breve y magistral sobre el vínculo entre el arte, la vida y la política por uno de los filósofos franceses más importantes de la actualidad Desde el mismo momento en que el arte se identificó como una esfera autónoma de experiencia y se instaló ...
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