Quieto
Este libro cubre los primeros siete años de la vida del segundo hijo del autor (Barcelona, 1963), que nació con una grave encefalopatÃa no filiada que le confiere un 85% de disminución de su capacidad, por lo que su dependencia es total. Esto crea unas situaciones en que resolver lo cotidiano es difÃcil y, a la vez, provoca "regocijo y cierto embeleso".Este relato muestra ...
Este libro cubre los primeros siete años de la vida del segundo hijo del autor (Barcelona, 1963), que nació con una grave encefalopatÃa no filiada que le confiere un 85% de disminución de su capacidad, por lo que su dependencia es total. Esto crea unas situaciones en que resolver lo cotidiano es difÃcil y, a la vez, provoca "regocijo y cierto embeleso".
Este relato muestra con realismo la "rotunda fragilidad" del niño con parálisis cerebral. Llulu, diminutivo de Lluis, no puede valerse para ninguna de las necesidades habituales. Sus padres desean que nada cambie en sus vidas y en la de su hermana, y se conducen con él con verdadera abnegación, movidos por un cariño que desea, por encima de todo, que ese hijo llegara a sentirse uno más en medio de la sociedad; pero este hijo, a quien se quisiera ver correr, permanece quieto. Y junto al sacrificio, el dolor y la rabia. Y un hijo que no solo es invisible, sino que es el espejo en el que se plasman todos y cada uno de los que le tratan. Hay párrafos -casi todo el libro- que muestran la dureza de la comunicación con alguien asÃ, todo entreverado de ternura y de ironÃa, de gozo y de amargura. Muchos rasgos de humor son malévolos y acertados a la vez. Se admite alguna conducta errónea y hay alguna crÃtica velada hacia la Iglesia. El libro podrÃa ser muy positivo, pero quizá haya bastante que desbrozar para no quedarse en lo duro de la situación.
© Reseñas bibliográficas Fundación Troa