Y los suyos no lo Recibieron
Un Análisis del Magisterio Filosófico-Político de Benedicto Xvi
Gabriel Jorge Zanotti
La profundidad de la obra teológica de Benedicto XVI está fuera de toda duda. Pero es que también de sus escritos es posible espigar unas suculentas reflexiones políticas. Zanotti, liberal, ha buceado en los textos de quien fue prefecto de la Doctrina de la Fe con la idea de sacar conclusiones en relación con su concepción de la sociedad y la justicia. La obra es muy rica y com...
La profundidad de la obra teológica de Benedicto XVI está fuera de toda duda. Pero es que también de sus escritos es posible espigar unas suculentas reflexiones políticas. Zanotti, liberal, ha buceado en los textos de quien fue prefecto de la Doctrina de la Fe con la idea de sacar conclusiones en relación con su concepción de la sociedad y la justicia. La obra es muy rica y completa y no deja cabo suelto. Además, realiza aportaciones interesantes porque sitúa a Benedicto XVI como uno de los principales defensores del Estado de Derecho contemporáneo, de modo que propone revisitarlo con el fin de enfrentarse al populismo.
La obra comienza situando al lector a partir de las consideraciones de Benedicto XVI sobre la modernidad y el liberalismo. A continuación, desgrana sus discursos, el de Ratisbona especialmente, para sacar punta a la cuestión fundamental desde el punto de vista político: la idea de que la verdad no se contrapone al pluralismo. Todo lo contrario: es lo que lo hace posible. Frente a esta idea, que se asienta en la Doctrina Social de la Iglesia, el resto de las concepciones provocan una caída en la violencia o el individualismo.
La teoría política de Benedicto XVI, si es que puede hablarse así, es un antídoto contra todo pensamiento utópico y totalitario. Tiene, y es lo que señala Zanotti, un marco antropológico del que no se puede separar. Según este autor, hay que volver a releer todo lo que enseñó el papa Ratzinger porque en su momento no fue comprendido: si no lo hacemos, difícilmente podremos asegurar nuestra libertad.
Jesús de la Plaza